Dejo aquí mi columna de la semana pasada en La Comarca. Lo cierto es que lo veo todo muy negro, muy negro.

    Menudo verano que hemos tenido. Ha sido el más convulso de los últimos tiempos, con un sobresalto tras otro, siempre al son de los especuladores que han sido quienes han marcado la agenda. Al final los putos mercados (y no pido perdón por la expresión) se lo van a llevar todo por delante. Hasta la “sacrosanta” Constitución nacida del consenso y del tan manido espíritu de la Transición, será objeto de cambio. Todo sea para contener a la bestia que ataca especulando, que desborda la deuda, que somete a los gobiernos, y que está logrando doblegar a nuestra maltrecha democracia. Y al final el llamado Capital, que es lo que mueve el mundo se sale con la suya. Las democracias europeas postradas ante sus insaciables bolsillos, ávidos de más y más dinero, y la ciudadanía, otrora orgullosa y segura de su modelo de Estado, ahora desconcertada e indignada a partes iguales.

            Y ante semejante panorama, resulta que el PP y el PSOE, o el PSOE y el PP (tanto monta…) se alían para reformar esa Constitución (hasta ahora intocable e imposible de modificar sin mediar referéndum), para vender nuestra autonomía, y nuestras conquistas sociales a los dichosos mercados. Ellos que sólo están de acuerdo en preservar un modelo electoral bipartidista, nos deleitan con este sainete veraniego, que acaba por quebrar todas nuestras esperanzas en el modelo actual. Y de fondo la machacona cantinela de los recortes sociales, del excesivo gasto educativo, sanitario; la amenaza de lo que aún está por venir, lo malos que son los funcionarios de educación, que no hay dinero para farmacias, que lo mejor es privatizarlo todo…y que a los ricos, ricos, esos que pagaban mucho más en 1993 que ahora, a esos hay que dejarlos estar, que según los pseudosocialistas que nos “gobiernan” ya pagan bastante.

            Menudo otoño que nos espera…a ver si hacemos otra revolución en octubre….