Mi columna del viernes en La Comarca

    Asistimos estos días a una atroz campaña contra la enseñanza pública y contra los profesionales de la docencia, a quienes desde diversos sectores del PP se desprestigia con una demagogia populista, impropia de los próceres públicos. Me parece algo indecente que merece mi repulsa, y la de cualquier persona sensata. Ha empezado el asalto a lo público; de ese modo anticipan lo que está por venir…educación, sanidad…hundamos el Estado del Bienestar, y abramos la puerta a lo privado (Legionarios de Cristo, Opus Dei…).

     Primero ha sido la sanidad en Madrid y Cataluña, luego el gasto farmacéutico en Castilla La Mancha,  la enseñanza a nivel Estatal ¿Qué será lo siguiente?  La derecha nos lleva al abismo.

   Y recordemos a los progres del PSOE el recorte que nos han dejado en la enseñanza en Aragón. Por ejemplo con Educación de Adultos, reducida hasta el punto de que casi desaparece de nuestros pueblos; o lo que pasa en lugares como Estercuel, dónde un maestro se tiene que hacer cargo de un aula unitaria con 14 niños de edades comprendidas entre los 3 y los 13 años. Esa es la herencia del PSOE aragonés. 

    Que no quieran tomarnos el pelo, el recorte de lo público para contener el déficit no es la receta del éxito, es vendernos al capital. El Estado del Bienestar surgió de las políticas del New Deal, en los EE.UU de los años 30, cuando Roosvelt apostó por un Estado intervencionista que hizo del gasto público la herramienta con la que superar la Gran Recesión (similar a la que vivimos estos años).  La receta de Keynes fue sencilla y exitosa, un incremento  de los programas públicos sociales y un vasto esfuerzo  de inversiones públicas para incrementar la actividad y la demanda y de esta manera, terminar con la recesión económica. Frente al liberalismo que pretenden los mercados y que secundan los grandes partidos, hoy más que nunca pidamos políticas de Estado e inversión.