Mi opinión de la La Comarca del viernes pasado, y eso que no digo nada de los sueldos, pero ya lo diré...

 

 Recuerdo que cuando di mis primeros pasos en el mundillo de la política, allá por 2002, Teruel vivía una realidad bien distinta a la actual. Las Comarcas habían iniciado su camino, pero no había presidentes liberados, y en la Diputación había un cargo público con coche oficial y liberación exclusiva, el Presidente de la institución. Tras las elecciones de mayo de 2003, y con Aragón viviendo su particular esplendor, el asunto comenzó a cambiar.

Con el tiempo las cosas han ido a peor; pasamos de no tener presidentes liberados en las comarcas, a tenerlos a pares en algunos casos (ejemplo en el Bajo Aragón); pasamos de un gasto residual, a tener que remunerar con sueldazos a un mínimo de 10 presidentes, además de las inmorales prebendas en forma de dietas y asistencias (que suponen verdaderos sueldos encubiertos) que perciben algunos de los cerca de trescientos consejeros comarcales turolenses; a una inmensa mayoría de los cuales no se les conoce, y tampoco se sabe de sus “meritos”. Añadamos al despilfarro 10 impresionantes sedes, y diremos que así nos va con este modelo.

Las Diputaciones, que CHA pide suprimir desde hace dos décadas, son otro pesebre del que comer. Pasamos de ese presidente en abril de 2003 a los 3 vicepresidentes de la pasada legislatura (Con coche, chófer y secretario por barba); una Junta de Gobierno liberada, portavoces liberados….y la vida seguirá más o menos igual.

La lógica dicta que la comarcalización debe suponer el final de las diputaciones, pero en su lugar hemos multiplicado por una cifra inmoral el gasto en cargos y edificios públicos, al tiempo que nos dicen que no hay dinero para lo demás. Pagarán los servicios a los ciudadanos, las asociaciones, la cultura, el deporte, y ganarán los de siempre. Cómo para no indignarse.