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DERROCHE DE AGUA HOY, SED PARA MAÑANA

Hoy me publican esta columna de opinión los amigos del Diario de Teruel

A principios del mes de mayo se hacía público por José Luis Alonso, presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, un informe en el que advertía de la situación de grave sequía y de la prealerta existente en algunos lugares de la cuenca, haciendo hincapié en la del Guadalope.  Por aquel entonces, todos éramos conscientes de la más que preocupante situación por la que pasábamos.  Alonso  advertía que “ante las bajas reservas del Guadalope será necesaria una gestión "muy cuidadosa" del agua”. A nadie se le escapaba que estábamos atravesando por unos momentos críticos, la escasez de lluvia llevaba visos de convertirse en lo que otrora el régimen franquista denominase como “pertinaz sequía”. Calmar la sed de nuestros campos, colmar nuestros embalses y dar vida a nuestros ríos se antojaba en estos momentos como algo harto complejo. Pero, hete aquí que, por obra y gracia del Cambio Climático, los cielos nos regalaron el mes de mayo más lluvioso de la historia.  Y todos tan contentos.

De pronto, la amenaza del Trasvase a Barcelona se diluyó como un azucarillo, la polémica se la llevaron las lluvias. Lluvias que algunos consideraron excesivas, por aquello de que el recinto de la Expo (construido sobre un meandro) se veía afectado por la insistente crecida del Ebro. A día de hoy, ya hemos olvidado todo aquello, incluso nos sonríen, muy de vez en cuando, las tormentas de verano. Ya no nos hace falta ser ejemplares en el uso del agua, ya no hay que sacar pecho de nuestras “buenas prácticas”, ya no tenemos que exigir la derogación de un trasvase...Lo corta e irresponsable que llega a ser nuestra memoria.  Como ciudadanos tenemos todo el derecho a reclamar y a exigir aquello que por justicia nos corresponde, aquellas obras y medidas que permitan optimizar la gestión de nuestros recursos hídricos. Al mismo tiempo también tenemos que saber hacer de la necesidad virtud, gestionar de forma ejemplar un recurso escaso para poder afrontar eventuales situaciones de  crisis. Todo pasa, ni más ni menos, que por ser responsables y consecuentes.

Y es que, ¿qué sentido tiene que queramos mostrar al mundo una imagen moderna y sofisticada con la Expo, cuándo la realidad pone de manifiesto que seguimos malgastando el agua? ¿Dónde está el desarrollo sostenible, cuándo mantenemos vigente un sistema de riegos que consume hasta el 80% de nuestros recursos hídricos? ¿Es lógico que minutos después de una tormenta sigamos regando nuestros campos? ¿Qué sentido tiene que en el mes de mayo estuviésemos dispuestos a restringir el agua en el riego de parques y jardines y ahora, tras unas copiosas, pero insuficientes lluvias, volvamos al despilfarro?

Es más que probable que, en no muy poco tiempo, padezcamos de nuevo una situación de extrema sequía y ¿Qué haremos entonces? ¿Volveremos a reclamar lo mismo que hace unos meses, alegando que el agua es un derecho, sin acordarnos de que, cuando la hemos tenido, la hemos derrochado? Solo podremos reclamar si nos ganamos la legitimidad para hacerlo, siendo ejemplares y modélicos en el día a día, en nuestra condición de ciudadanos y como integrantes de una comunidad. Es necesario que tomemos conciencia de que el agua es un bien de primera necesidad pero, a la vez, un bien de lujo; es necesario que sepamos de su importancia, de su escasez, por mucho que unas lluvias de mayo nos concedan unos meses de tregua.  Si demostramos ser incapaces para consumir de forma responsable, deberemos recurrir a la educación por el bien común. Es ahí donde entra en juego la labor de los ayuntamientos, como administración más cercana al ciudadano, debiendo ser los verdaderos precursores de campañas de ahorro, sancionadores de los malos usos y, por supuesto, los que den ejemplo de una buena gestión del agua.

Es cuestión de compromiso, es cuestión de tomar conciencia de la realidad, de prevenir hoy lo que en el futuro será muy difícil curar.  Eso sí, mientras el regadío, con sistemas y canalizaciones deficientes, con costumbres de riego “a manta”, más propias del medievo que del siglo XXI, siga consumiendo el 80% de nuestros recursos; mientras los ciudadanos no tomemos conciencia de que el abrir un grifo y obtener agua es un privilegio, poco podremos avanzar.

Desde Chunta Aragonesista-Alcorisa vamos dando los primeros pasos en ese sentido, intentando que la ciudadanía alcorisana tome conciencia del problema y apostando por educar en un consumo y uso responsable.  Pero hay que tener muy claro que de nada servirá que unos pocos afronten el problema, mientras el resto mira a otro lado, porque el problema es de todos, y no tendría sentido que, sabiendo con certeza que la sequía volverá a visitarnos, no estuviéramos preparados para ello, teniendo los medios y la capacidad para afrontarla.

 

                                                                                  Ángel Hernández Sesé

                                                                                  Portavoz Municipal de CHA-Alcorisa

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