¿Recuerdan aquel eslogan que decía “Hacienda somos todos”? Pues bien, la Agencia Tributaria cifra en 226.167 euros la cantidad que el PP dejó sin pagar a Hacienda en 2008;  así que no tengo palabras para describir lo que sentí cuando la propia Agencia Tributaria comparó las donaciones ilegales al Partido Popular, con las aportaciones que se hacen a Cáritas o Cruz Roja, apostillando que " el beneficiario de la exención es el conjunto de la sociedad". Vamos no me jodas. De inmediato el presidente de la Organización de Inspectores de Hacienda, dijo que eso es “como comparar un elefante con una pistola". Increíble. De un lado por pensar que somos tan gilipollas que tragamos con todo; de otro por pretender que consintamos que pagar las obras de la sede del partido que gobierna España con dinero B o borrar discos duros, es normal y aquí no pasa nada.

Que alguien sea capaz de defender esa postura sin sonrojarse es un insulto, es algo que no tolero; porque en España y ante la situación que se ha vivido, ha habido muchísima gente solidaria que ha puesto su granito de arena colaborando con su tiempo y su trabajo, con su dinero, con su comida, con su ropa, para tratar de aliviar la penosa situación que padecían (y padecen) algún que otro millón de personas. Esa gente lo ha hecho sin esperar nada a cambio, con la verdad y con las manos limpias. Tan odiosa comparación es inaceptable; pero lo peor es que ahora hay que andarse con ojo a la hora de denunciar estas barbaridades, porque para “garantizarnos” nuestras libertades, hay una ley mordaza que limita nuestra libertad de expresión.

Al tiempo Montoro, el infame, el impresentable, anuncia una moratoria (Otro gesto más en favor de los que defraudan), para que aquellas personas que adeudan más de un millón de euros a la susodicha Agencia Tributaria, dispongan de un plazo mayor para saldarla, evitando así que su nombre aparezca publicado en una lista “negra”. Qué pena que esa “sensibilidad”, no se demuestre con la gente que se enfrenta a desahucios, cortes de agua y de luz o embargos; afortunadamente Cruz Roja, Cáritas y otras muchas ONGs cumplen con esa impagable labor social, que otros quieren manchar con odiosas e insidiosas comparaciones.