Mi opinión en La Comarca

            Uno de los mantras con los que nos vienen machacando desde el Gobierno, y que pretende ser garante de esa (cada día más devaluada) “Marca España”, es que tenemos uno de los mejores sistemas de salud del mundo. Dicho por quienes lo han diezmado, troceado, vendido y vejado, no deja de ser una paradoja. Vaya plaga bíblica que tenemos con esta banda. Como prueba de su incapacidad y estulticia, unas perlas de actualidad de lo estatal a lo local.

            La gestión de la crisis Ébola por parte de la Ministra y secuaces, es una verdadera calamidad. Da pavor pensar que esta gente, que huye a la hora de asumir cualquier error, tenga tanta responsabilidad. Eso sí, su efectividad para el contagio es increíble, importamos dos casos y generamos uno. Que a estas alturas no dimita nadie, que en un hospital de referencia se señale al fallo humano de una enfermera y se la responsabilice en exclusividad de haber cogido el virus, es acojonante. Que la solución pase por sacrificar a un pobre perro, indignante. La cadena de errores es de tal calibre, que sólo la indignidad de esos (ir)responsables, les mantiene en un cargo público.

            En cualquier otro lugar del mundo, lo que sucede en Aragón con el vertido de Lindano al Gállego, hubiese sido calificado como mínimo de desastre ecológico sin paliativos, y se habría activado la alerta sanitaria; sí, se ha prohibido el consumo humano, pero qué hay de las granjas y huertas que consumen esa agua contaminada.  En este reino de la fantasía, semejante catástrofe ambiental sigue silenciada en los medios públicos. Continuamos  sin una dimisión, sin un dar la cara ante la gente, ni el gobierno, ni la CHE, ni mariasantisma. Es vergonzoso.

            Nada ha logrado soliviantar tanto al Bajo Aragón como lo que sucede con el Hospital de Alcañiz; y aquí seguimos esperando, tic, tac, tic, tac, pasan las semanas y los meses...

            Rematamos con la amortización de una plaza médica en el Mezquín, con horarios inverosímiles que padecen como siempre la gente de los pueblos; esos que luego son objeto de pomposas jornadas para hablar de políticas contra la despoblación. Venga y a seguir presumiendo de sistema.