La marcha atrás dada por el Gobierno de la Comunidad de Madrid en su intento de privatizar la Sanidad; y la que dio el alcalde de Burgos retirando el proyecto de reforma del Gamonal, constatan en un breve espacio de tiempo que las protestas surten efecto. Lo surten cuando son continuadas, cuando la razón y la lógica están del lado de quien las ejerce. Una mayoría absoluta ganada en las urnas legitima para ejercer la democracia, no para imponer la autoridad a cualquier precio. Una victoria electoral no es un cheque en blanco, como demuestra una mayoría social descontenta que así lo viene manifestando. No todo vale.

            Lo que hace el gobierno de Rajoy y hacen otros gobiernos autonómicos, es incumplir con lo que J.J. Russeau definió como “El Contrato Social”, esa parte en que el Estado y los ciudadanos acuerdan su relación de derechos y deberes; la ciudadanía admite la existencia de una autoridad, y voluntariamente se somete a unas normas y leyes. Pero en esa correlación, el Estado debe cumplir con su parte, cosa que no sucede. Por fortuna la justicia, que en tantas ocasiones criticamos, ejerce en algunos procesos como garante de ciertos principios y derechos constitucionales. El no resignarnos y perseguir un objetivo que pretende el bien común, está dando resultados. Si se puede.

            En el ámbito aragonés hemos visto como esta semana más de 500 representantes vinculados a los Grupos Leader, impulsaron una primera movilización en apoyo a los programas de desarrollo que han sido imprescindibles para nuestro medio rural. Este primer acto ejemplifica el compromiso con el futuro de nuestros pueblos y emprendedores. Las primeras respuestas dadas ponen de manifiesto que algo empieza a moverse. Sí se puede.

            Sí como denunció este medio, no había pañales en el Hospital de Alcañiz, podemos callar y aceptarlo como algo “normal”, o podemos elevar nuestra protesta y defender nuestros derechos. Hagámoslo.

            Resignarnos es claudicar; resistir y pelear  es vencer; la experiencia demuestra que parar los despropósitos está en nuestra mano. Sí se puede.