No soy una persona de esas a las que algo deje indiferente, ni mucho menos la política; por el contrario todo cuanto veo, leo, conozco me motiva siempre a la reflexión, a la toma de posiciones. Hace ya 13 años que milito en CHA, y esta es mi tercera legislatura como concejal; mis pretensiones políticas se quedan ahí, no aspiro a ser más que una voz comprometida con unas ideas y con mi tierra, y tener la posibilidad de defenderlas desde un pleno municipal. 

No me considero un político, porque no vivo de esto, aunque recibo por mi condición de Concejal de Medio Ambiente 113,00 € al mes. A partir de ahí me siento legitimado para opinar, para hablar de esa otra política, de esos profesionales de la rex pública que dirían los latinistas. Me abochorna lo que esta sucediendo, estoy profundamente cabreado, enfadadísimo hasta el punto del hartazgo, hasta el punto de pedir una catarsis, de llamar a una revolución. 

Esto no puede seguir así, no podemos seguir rodeados de tanta mentira, de tanta mierda y tanta corrupción; queremos verdades, queremos hechos y no palabras, queremos que la justicia actúe, que se manifieste. Yo he dejado de creer en este modelo, nuestra democracia está corrompida por espúreos intereses, por gente a la que el afan por el dinero le empuja a robar a sus propios votantes, a reirse en la cara del pueblo al que engañan y estafan, al que manipulan con sus medios y con sus mentiras. Ya no podemos más, ya no puedo más, ya vale, ya basta. Sólo una dimisión en bloque del Gobierno que ha mentido desde el día de la toma de posesión, que ha incumplido todo lo que prometió, y que está amparado por una estructura de partido corrompida hasta lo más hondo, serviría para calmar los ánimos. Abrir un nuevo proceso constituyente, cambiar las reglas y abandonar esta Constitución por una nueva que nos reconozca en la diversidad, que acabe con la politización de todas las instituciones, y que permita juzgar con contundencia a todos los acusados por corrupción; y que de todo esto lo que salga, sean las verdades, verdades como puños, y que caiga quien caiga.