Mi columna de La Comarca del viernes pasado

Cualquiera que haya estado fuera un tiempo y se haya querido conectar a la realidad estos días se habrá topado como argumento inevitable con los agoreros pronósticos que vaticinan el fin del mundo conocido. Tratar de abstraerse de la prima de riesgo, del rescate, de lo que dice el FMI, de las exigencias del Eurogrupo es verdaderamente complicado. Si de lo que se tratase es de detener la mirada en lo que acontece por el viejo reino de España la cosa aún pinta peor.

            La tele pública (impúdica ella) glosa el regreso de los americanos a la base de Rota, un generoso despliegue de misiles y medios, que contribuyan a mantener esa gloriosa marca que es España ante el mundo; en el Congreso de los Diputados un inefable e impresentable ministro de Cultura dice que el gobierno quiere españolizar a los catalanes; en la Plaza del Pilar, una presidenta ataviada con Peineta entregaba en un pomposo desfile una bandera bordada a la Guardia Civil, mientras sus correligionarias vestían de la misma guisa ante el Papa de Roma, rindiendo la pleitesía de nuestro Estado “aconfesional”.  

            En otro medio nos cuentan cómo se acotará el derecho de manifestación, impidiendo hacerlo a quienes lleven la cara tapada (ah qué será de nuestra Semana Santa); Nos cuentan que han mandado a la cárcel a 6 mineros asturianos, y sabemos por las redes sociales y alguna osada televisión de “izquierdas” que en Aragón han vuelto con más fuerza que nunca los pantaneros dispuestos a expropiar, inundar y arrear estopa a quienes se opongan a recrecer el vacío pantano de Yesa.

            Y estamos a 12 de octubre de 2012, toca desfile y glosa de las esencias patrias...la gente cada vez más jodida, y la crisis como excusa perfecta para volver al pasado. Que pesadilla. Efectivamente hemos de pedir que se rescate a nuestra democracia.