Ayer celebramos el día de Aragón, con motivo de la festividad de San Jorge. Alcorisa es uno de esos lugares en los que la jornada de mañana es festiva, de calle, en la que se mezcla lo institucional con lo asociativo, con la música, y da como resultado un coktail de colorido, de vitalidad y alegría, en la que la sonrisa de esos niños y niñas que acompañan a la Comparsa de Gigantes lo dice todo. 

Paradoja la de un pueblo que honra al Director del Colegio y lo distingue con un reconocimiento, lo mismo que a la Directora de la Radio, además de a los AMPAS, mientras la educación pública sufre el más atroz y desproporcionado de los ataques que nunca ha conocido, una insidia que en la encamina hacia la nada.

Y todo ello mientras España entraba en recesión, mientras que la prima de riesgo se desboca, cuando se habla de 6 millones de parados, se habla de intervenir autonomías, se carga contra RTVE que será desmontada porque no ofrece la visión/versión que al gobierno le gusta. Cuánto estamos retrocediendo, esto da pavor.  Y a todo ello cito a Javier Marías, que en su magnífico artículo de EL PAIS de este pasado domingo da en el clavo. Dejo un par de pasajes que sintetizan todo lo que pienso sobre la gestión de esta panda de desaprensivos, de mediocres. 

"¿A qué está jugando este Gobierno, no sólo con sus depresi­vas medidas de merma, sino con su pesimismo calibrado? Si nadie sale ni compra, serán cada vez más los comercios que se verán obligados a cerrar y a despedir a su personal, que incrementará las cifras del paro y los parados no consumirán nada. Entre quienes no estarán en condiciones de comprar, quienes se refrenarán por pru­dencia y temor al futuro, y quienes -como yo el otro día- sientan pudor o vergüenza por gastar cuando tantos otros no pueden, ¿quién diablos va a mantener la rueda en marcha? El Gobierno no se da cuenta -o sí, pero se me escapa el propósito- de que sus machacones mensajes de austeridad indis­criminada, sin ninguna esperanza ni estí­mulo, van calando en todas las capas de la sociedad, incluso en las que aún no sufren la crisis directamente (....) ¿Cómo es posible que un Gobierno nuevo haya cercenado cualquier ilusión de raíz? Con el pesimis­mo a ultranza se logra que nos encojamos todos, hasta los que aún no nos hemos visto afectados en exceso. Si quienes todavía tenemos dinero en el bolsillo nos damos media vuelta y nos va­mos de las tiendas y de los restaurantes sin sacar un solo euro, ¿quién demonios lo sacará, santo cielo?"

 

Mientras miramos con esperanza a la segunda vuelta de las presidenciales francesas,siempre nos quedará París, o al menos la esperanza.