De las últimas cosas que he ido escribiendo para La Comarca.

            En el actual escenario económico la derecha (PP) plantea la reducción drástica del déficit (obliga la Merkel). Como la balanza económica es deficitaria todo pasa por reducir el gasto público. Lo primero es reducir la inversión en lo posible; no hay obra pública, y por tanto no se genera empleo; no habiendo empleo se reduce el gasto familiar, crece el endeudamiento, cierran los comercios, se generalizan los desahucios y se dispara la pobreza; las cuentas públicas recaudan menos por la vía de impuestos como el IVA, IRPF, y la espiral es desastrosa. En lugar de propiciar medidas como las prórrogas hipotecarias, el gobierno  apoya a los bancos para que no se “hundan”, al tiempo que estos presentan multimillonarios beneficios. Ante esa situación el pagano es el Estado del Bienestar, se carga contra los funcionarios, la escuela pública, sanidad y los servicios sociales, a los que se acusa de ser gravosos. Como solución se plantea el copago sanitario, la privatización y cierre de servicios básicos, abaratar el despido  (como si así se generase empleo) en definitiva apuesta por el liberalismo. Simplificando, ganan las corporaciones empresariales (abc del capitalismo) y perdemos nuestras conquistas sociales. Escenario ideal para especuladores y mercados.            

            Desde la izquierda la solución es bien diferente. De entrada mantener la inversión pública y estimularla (pero no la impulsada por el PSOE a base de aeropuertos y megaproyectos), mejora de vías, de infraestructuras, hospitales, colegios, universidad. Financiar esa inversión mediante una política fiscal que grabe a quienes más tienen (hoy los ricos son mucho más ricos) y acabar con el fraude. Apostar decididamente por la Investigación e Innovación como pieza clave del futuro. Potenciar los servicios públicos de calidad, apostar por la dación en pago, por la tasa Tobin… Resumiendo, plantar cara a la crisis con decisión y con el Estado y lo público como garantes.

            Son diferentes recetas para la crisis, pero ya las eligieron las urnas.