Ahí va lo que dejé en las páginas de La Comarca la semana pasada. Después de leer alguna de las cosas que salían por allí me reafirmo al 100%. 

  Hablaba D. Antonio Machado de “La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, esa España...”  Esa España de chiste, que resucita viejos fantasmas, que vuelve sus iras hacia la vecina Francia y sus guiñoles por tocarnos el orgullo patrio. Esa que decide proteger a los toros, mientras olvida a los indefensos ciudadanos y los jóvenes; esa que pone sobre la mesa el futuro de Gibraltar, olvidando el futuro de una generación que camina hacia la nada. La germanófila, la apostólica y romana, siempre cristiana y que abomina de la ciencia.

            La España que resucita viejos fantasmas vestidos de polis grises cargando contra la multitud; la que juzga e inhabilita a los jueces, y aplaude a sus corruptos. La España del Trasvase por cojones se manifiesta sin tapujos pisoteando al obrero, y dando carta blanca al patrón. Y así vamos dejando por el camino nuestros derechos y libertades.

            En esta España en la que no hay dinero para la calefacción de los colegios, para pagar a las farmacias, para pruebas de talón en recién nacidos, pero donde es imposible renunciar al circo de la F1 y las GPs, u obligar al mundo del fútbol a que cumpla con el fisco. El paraíso del contrato privado. Este es el lugar dónde no puedes donar tu dinero de declaración de la renta a la ciencia, pero si a la santa madre iglesia.

            Vivimos en la España soñada por Urdangarín, por Camps y Jaume Matas, en la del pelotazo, el ERE andaluz, el aeropuerto de Fabra y el fraude a hacienda; en la que el malo de verdad es Garzón, los jóvenes inconformistas son perrofalutas, y los de izquierdas olemos a soviet.

             Pues sinceramente, yo me quedo con la de la Primavera Valenciana, con la del inconformismo y la protesta pacífica, la que defiende la razón y la justicia, la que enarbola los libros ante las porras. Termino citando al gran Labordeta que en su Canto a la Libertad decía, “pero habrá que empujarla para que pueda ser”.