Mi columna de La Comarca


Seguir las noticias de actualidad en España es abonarse al cabreo a la vista de todas y cada una de las barbaridades que observamos. El día a día es una bofetada constante, un rapapolvo tras otro ante la cruda realidad. Este es un Estado a la deriva y sin rumbo, gestionado (supuestamente) por una verdadera cuadrilla de incapaces, dónde ni manda patrón, mi mucho menos marinero; manda la dichosa Troika a la que nadie ha votado nunca. 

La cobardía del presidente, alguien incapaz de dar la cara ante el pueblo, ante la ciudadanía que vive un drama, es ya insoportable. Su credibilidad es inexistente, la de sus ministros aún más. La paciencia tiene sus límites y el hartazgo crece por momentos. Nos están faltando al respeto, nos están ninguneando y lo que es peor, lo hacen sin pudor. En respuesta a lo dicho por Pujalte o Cospedal, yo no soy del PP, ni lo he votado nunca, y por suerte pago mi hipoteca; de no poder hacerlo buscaría cualquier salida que me dignificase como ciudadano, que no me mantuviese esclavizado a un banco, condenándome a mí y a mi familia; por eso apoyo todas las movilizaciones. Conste que aquí a día de hoy la única “violencia” ha sido la verbal y gestual, en cambio el Estado reprende y amedranta.

Cuando el hastío te vence, cuando apenas queda esperanza, qué hay de malo en tomar un micrófono y pedirle al político de turno que tome partido por los ciudadanos, por los afectados por las hipotecas, y no por los bancos. Cuando la gente lo está perdiendo todo, porqué se criminaliza la protesta y no se asumen responsabilidades. 

El próximo viernes 26 está a la vuelta de la esquina, y los recortes llegarán; volverán a sacrificarnos ante la Troika, ¿Qué será esta vez? ¿Privarnos de más derechos laborales, bajarnos aún más los salarios, devaluarnos como ciudadanos y como país? Hay muchos niños de 2 años sin casa, sin futuro, con sus padres desesperados, sin esperanza; no les sorprenda que hagan lo imposible por ellos. ¿Qué padres no harían lo que fuese por sus hijos, por su presente y su futuro? Quede claro que no es acoso, es por dignidad.