Artículo de La Comarca del viernes.

   Dicen que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Pero el caso es que tenemos un gobierno que solo piensa en dar portazos en los morros de los ciudadanos. En lugar de curar las heridas, de velar por una mejora de la situación, ellos cortan con el “problema” de raíz. La táctica y la justificación son insultantes; la presidenta de Aragón justifica el recorte de un 40% en las ayudas a las Escuelas Infantiles aduciendo que nacen menos niños, y que como los padres están en paro no los matriculan y por tanto hacen falta menos plazas. Que eso lo diga una presidenta es de juzgado de guardia, claro que con lo que vienen pagando (cuando pagan) a los del turno de oficio, también acabarán por cerrarlos, como las aulas de muchos colegios e institutos, las escuelas rurales, las residencias de estudiantes y de ancianos, los consultorios, las oficinas de correos rurales…los pueblos y al final no habrá nada que cerrar.

Entre tanto cierre en la capital del reino abre el centro comercial más grande de Europa, que servirá para masacrar a lo poco que quede del pequeño comercio aragonés; y al final a cerrar todos. Habrá que hacer un memorial a los autónomos, y levantarlo con todos los cerrojos que se han echado para siempre, y que lo levanten los culpables y sus cómplices.

Lo que nunca cerrara son las oficinas del paro, por mucho que se empeñe la inefable ministra de Empleo en reírse a la cara de la gente diciendo que la cosa esta mejorando, justo a los 2 días de una EPA que sitúa el paro en el 25%.

Termino. De libro debió ser abrir la carta que me cuentan que se remitió a una empresa que había solicita una subvención al Consejero del ramo, en la que en un primer párrafo se complace de notificarle la concesión, y en el siguiente se le informa de que no habiendo fondos en la partida presupuestaria la concesión queda sin efecto. Cerrar ese sobre para mandar semejante misiva sí que tiene huevos.