La última encuesta del CIS revela que los políticos son considerados como el tercer problema para los españoles. La percepción de la calle sobre la actual clase política es muy elocuente. Ese 25% de la población en desempleo, esos trabajadores a los que se cercenan sus derechos, los jóvenes sin futuro, las familias sin ingresos, saben que la Banca Española (Esa de la que Zapatero presumía diciendo que era la más sólida del mundo) que les ha exprimido, que les ha desahuciado, y que ahora les ha negado el crédito, recibe sólo en el caso de BANKIA hasta 24.000 millones de euros para evitar su quiebra. Al tiempo sus administradores perciben millonarias compensaciones, sin asumir ni una sola responsabilidad. Y para más Inri, esa intervención pública es impulsada por PP y PSOE,  con el primero vetando cualquier tipo de investigación.          

   La ciudadanía sabe que el juez Dívar, presidente del Consejo General del Poder Judicial, ha dilapidado con absoluta impunidad dinero público sin querer dar cuenta de ello, y que los dos grandes partidos no piden su cese, porque son ellos quienes politizan de forma arbitraria la justicia y todo lo demás. Y luego llegan los de CIU (pero de qué coño va esta gentuza) y también ventan la comisión sobre Dívar. 

   Y en lo que nos afecta directamente tenemos el problema minero. Cuando el futuro de una parte de Teruel está en juego, la cosa es sencilla, o la  tierra o el partido. Y eso pasa por dar la cara por quienes viven y votan aquí. Hay quien no lo duda, y otros que pretenden jugar a la equidistancia, sin mojarse, sin dar la cara. Que poca vergüenza, pero cuanto futuro político tienen en su partido. Escuchar estos días a los palmeros de turno, los que nunca se mojan queriendo ser vistos desde su equidistancia. 

,   La mentira del bipartidismo y las bisagras hace ver que si en 2010 el PP salía a la calle por el carbón y cargaba desde los escaños contra el PSOE, hoy sucede lo contrario. La mentira de todo esto hace que los diputados y senadores electos por Teruel, y que prometen dejarse la piel por defender nuestros intereses, se sometan de inmediato al aparato de partido y nos olvidan. Así mal vamos. Por suerte la gente se va dando cuenta. Parece que algo está empezando a cambiar. 

     A ver si de todo esto sale esa Regeneración que pedía Costa, "Escuela, despensa y 7 llaves al sepulcro del capitalismo"