Lo dejo enterico y verdadero. Siempre me ha gustado el tono de Trasobares y ese ánimo de denunciar memeces como Gran Scala o el despilfarro de Motorland y lo que lo rodea. Ahora dejo aquí esta columna que suscribo al 100%. No creo que se pueda decir más alto, ni más claro. 

Es una vergüenza, y el último párrafo es demoledor. Por José Luis Trasobares

Después de ver el disparatado plan de negocios que fundamentó la enorme inversión de Motorland (¿ciento veinte millones?, ¿ciento cincuenta?) y tras comprobar cómo el circuito de karting se adjudicó y desadjudicó mediante contratos privados, al igual que las morteradas que se llevaba Pedro Martínez de la Rosa por asesorar a los Gasión y compañía, después de esto, digo, yo esperaba muy malas noticias del misterioso contrato con la empresa Dorna para hacer un GP de motos anual desde el 2010 al 2016. Pero me equivoqué. Al conocerse por fin dicho contrato la impresión no es mala... es mucho peor. Es una barbaridad, un escándalo y una vergüenza para esta Comunidad. ¿Estamos locos?

Dorna (cuyo presidente, no se olvide, es tío carnal del director-gerente de Motorland) se lleva crudos cerca de cincuenta millones en el total de ediciones que prevé el contrato. Empieza cobrando cinco kilates por carrera y acaba con ocho y medio en el 2016. Ni recesión ni ajuste, oye. Pero ojo, cuando digo crudo digo crudísimo, porque esas cantidades son limpias, ¡los impuestos corren también por cuenta del contribuyente aragonés! Motorland debe ponerlo todo (instalaciones, personal, equipos médicos, seguridad interior, entradas vips...). Incluso paga los seguros de los corredores y de los miembros de la organización garantizándoles cantidades millonarias en caso de accidente ¿Cuánto cuesta esa póliza? ¿Y la que cubre a los espectadores? Para más inri, todos los derechos televisivos pertenecen a Dorna. ¿Cuánto paga la televisión pública aragonesa por retransmitir cada prueba?

No me digan que esto es desarrollo para Alcañiz y el Bajo Aragón porque eso es mentira. Motorland es un pufo en toda regla, mal planteado, mal gestionado y sin rentabilidad posible. Con lo que cuesta, todo su entorno podría disponer de cualesquiera instalaciones, equipamientos o incentivos capaces de movilizar mucha más economía real y muchos más puestos de trabajo. Y el secretismo que ha rodeado y sigue rodeando tal engendro tiñe todo el asunto de un feo y oscuro color. Esto hay que aclararlo y deprisa. Ya está bien de tomarnos el pelo.