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Sobre el Estatuto

Esta es una semana que más allá del pase de España a cuartos del mundial, viene marcada por la sentencia del Estatut. Y como no podía ser de otro modo, la sentencia no deja indiferente a nadie. Estos días se han escrito todo tipo de mezquindades, proclamado soflamas y se ha invocado a la indisoluble unidad de la nación. Recapitulemos.

En 2005 nuestro presidente Zapatero, por aquel entonces en la cresta de la ola, atizó la llama estatutaria en un acto electoral en Cataluña, en el que prometió a su por aquel entonces amigo Pasqual Maragall, que tendría el Estatuto que quisiesen, y que él lo apoyaría en Madrid. Error de bulto el de este “fino” estratega, prometiendo aquello que no ha sido capaz de cumplir.

Como no podía ser de otro modo, los garantes de la unidad nacional de la patria, el PP, emergieron con toda su fuerza en una campaña anticatalanista, vomitiva y rayana en lo delictivo, acuérdense sino de las cuñas de radio emitidas en Andalucía. EL colmo fue recurrir al Constitucional un Estatuto, con artículos idénticos a los que el propio PP apoyó en Andalucía, es otra muestra de la esquizofrenia popular con lo catalán.

A todo esto, era el Poder Judicial, más politizado si cabe que los partidos, quien debía decidir sobre el recurso. 4 años para hacerlo, borrador tras borrador, hasta que filtra un fallo que ha provocado un terremoto. Y tiene toda su lógica, primero porque un partido no puede recurrir la voluntad de un pueblo a los tribunales, y en todo caso debería de ser consecuente con el resto. Eso es antidemocrático.

Segundo y para colmo, se critica el trabajo del Tribunal Constitucional, sobre cuya renovación no se ha avanzado un ápice en estos años, con la pretensión política del PSOE y del PP, de que se emitiese una sentencia lo más favorable posible a sus intereses, dejando la interpretación de la ley en el aire. Todo iba a depender de la subjetiva tendencia política que emana de la consideración de progresistas o conservadores que tienen los magistrados, a los que por cierto nombran los partidos políticos mayoritarios.

Tercero, los aragoneses padecemos un daño colateral gravísimo, porque la sentencia nada dice de la titularidad del Archivo de la Corona, o de la gestión de la Cuenca del Ebro, competencias que Cataluña se arroga en su estatuto, dejando sin efecto la necesaria gestión compartida de los recursos. En Aragón nuestro gobierno calla complacido, porque aquí jamás se eleva la voz. CHA propuso recurrir el asunto de la Corona, y nos quedamos solos. Ahora llega el lamento, claro que con el Estatuto de habas que nos hicieron, pintamos menos que pichorras en Pastriz.

En cuarto lugar, lo que queda de fondo es un enfrentamiento entre nacionalismos. El sectario nacionalismo español, y el sectario nacionalismo catalán. Concibo el nacionalismo de otro modo, no como una confrontación entre pueblos, sino como una defensa de los derechos históricos, como una reivindicación de la identidad, como un algo compartido con un objetivo final. Pero aquí las cosas se llevan al extremo. Los nacionalistas españoles son tan sectarios y tan radicales, como lo puedan ser determinados sectores catalanes. Ni unos, ni otros permiten la búsqueda de consensos, de fórmulas de convivencia, más bien al contrario, y así difícil solución tiene el asunto. El distanciamiento es atroz, y tan fuerte, que no veo yo que esto pueda reconducirse. De la defensa de lo propio se ha pasado al anticatalismo y al antespañolismo exacerbado, ambos practicados sin recato.

Conclusión, que todos perdemos en esta tesitura. La política sigue perdiendo credibilidad, se dan tumbos y no se aportan soluciones. El PP atiza la llama del anticatalanismo, el PSOE no sabe que hacer, porque se mete de un jardín en otro sin solución de continuidad. ERC se frota las manos antes las elecciones. Todos los que querían que se diese pábulo a sus argumentos, están donde querían, dispuestos a darlo todo, al precio que sea, aunque se abran brechas que no sabremos ni cuando, ni como cerrar. La Justicia sigue en entredicho, y no levanta cabeza, todos tenemos la sensación de que se imparte según dogma político, y no según la ley. Y entre tanto en Aragón como siempre, como si la cosa no fuese con nosotros, y más preocupados de que al catalán no se le llame catalán, que de defender lo que realmente importa. Así nos va.  

02/07/2010 12:22 Ángel Hernández #. País

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gravatar.comAutor: Mestiqo

Qué votó Labordeta??

Fecha: 02/07/2010 13:48.


gravatar.comAutor: Ángel

Con 189 votos a favor, los de PSOE, CIU, PNV, IU/ICV, CC-NC y BNG, 154 en contra (PP, ERC y EA) y dos abstenciones, (Chunta Aragonesista y Nafarroa Bai)

Fecha: 02/07/2010 13:56.


gravatar.comAutor: Negro

¿Cómorrrlll? ¿Los del PP votando lo mismo que ERC? Arrieros somos... Lo de votar por castigo es muy triste y lamentable: así van las cosas en la "indivisible piel de toro".

Fecha: 03/07/2010 08:16.


gravatar.comAutor: Aragonesa

Por las publicacions que periodicamente haces en el blog, denota que no resides en Catalunya y que por lo tanto no eres consciente de la realidad que vive allí una española, por encima de todo aragonesa (muy aragonesa), que no comparte esas ideologías independentistas.
Realmente es algo que empieza a querer parecerse a la dictadura de Franco, sin llegar a eso ni mucho menos, pero que hace que muchas veces gente como yo nos sintamos reprimidos, como ciudadanos de 2ª. A mi parecer, es una venganza por todos los años de represión que han vivido, pero: ¿una venganza para quién? ¿para los nietos del franquismo que poca culpa tienen de ello? ¿para las personas que aún comparten ideologías franquistas?
Los que se hacen llamar ''progres de izquierdas'', no són más que unos fascistas catalanes.
''Defiende tus ideas (sean las que sean son igual de respetables), pero no las intentes imponer a aquellos que no piensan como tu, y más si son una mayoría bastante importante''

Saludos y muy interesante el blog,

ENTALTO ARAGÓN!!

Fecha: 10/08/2010 19:32.


gravatar.comAutor: Ángel

Gracias por el comentario que haces y por asomarte a esta bitácora. Nunca he sido anticatalanista, ni antiespañol, soy por encima de todo un aragonés y un antifascista, que cree en el diálogo y en el entendimiento como vía para la resolución de conflictos. No soy independentista, ni entiendo como se dicen y hacen ciertas cosas en Cataluña. Ante todo debería de prevalecer la libertad.
Saludos

Fecha: 11/08/2010 10:14.


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