Ya tenemos presidente y pronto tendremos gobierno. Algo imprescindible para poder seguir con las políticas de recorte impuestas por Merkel y la Troika. Populares y socialistas de la mano van a tener que hacer frente a nuevas medidas de austeridad, a cómo torear los casos de corrupción y a unos Presupuestos Generales del Estado en los que, casi seguro, la provincia de Teruel va a quedar ignorada. 
No es momento de hacer leña del árbol socialista caído, ni de recordar la corrupción que pudre al partido que va a formar gobierno. No hace falta poner sobre la mesa los sapos que unos y otros van a tener que tragarse. Es momento ya de hablar de futuro. Nada de lo pasado va a cambiar ni van a hacer nada por cambiarlo; se abre una legislatura donde será necesaria mucha dialéctica, mucha negociación, muchos acuerdos, y mucha corresponsabilidad, aunque solo sea para mantener el tipo y el régimen establecido. 
Tradicionalmente, de la provincia de Teruel han salido dos diputados del partido de gobierno y uno del partido opositor. Tradicionalmente los diputados del partido gobernante han tenido que pelear en la contradicción de obedecer a su partido y tener que salir a explicar lo inexplicable cuando Teruel se ha visto ignorada por e
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