Ya tenemos presidente y pronto tendremos gobierno. Algo imprescindible para poder seguir con las políticas de recorte impuestas por Merkel y la Troika. Populares y socialistas de la mano van a tener que hacer frente a nuevas medidas de austeridad, a cómo torear los casos de corrupción y a unos Presupuestos Generales del Estado en los que, casi seguro, la provincia de Teruel va a quedar ignorada. 
No es momento de hacer leña del árbol socialista caído, ni de recordar la corrupción que pudre al partido que va a formar gobierno. No hace falta poner sobre la mesa los sapos que unos y otros van a tener que tragarse. Es momento ya de hablar de futuro. Nada de lo pasado va a cambiar ni van a hacer nada por cambiarlo; se abre una legislatura donde será necesaria mucha dialéctica, mucha negociación, muchos acuerdos, y mucha corresponsabilidad, aunque solo sea para mantener el tipo y el régimen establecido. 
Tradicionalmente, de la provincia de Teruel han salido dos diputados del partido de gobierno y uno del partido opositor. Tradicionalmente los diputados del partido gobernante han tenido que pelear en la contradicción de obedecer a su partido y tener que salir a explicar lo inexplicable cuando Teruel se ha visto ignorada por el gobierno central y hacer de representantes de las demandas y reivindicaciones de sus votantes. Tradicionalmente el diputado opositor, con abundante demagogia, siempre ha tenido fácil asumir las reivindicaciones, hacerlas suyas y prometer que las llevaría al congreso, pero liberado del compromiso cumplirlas y tener que darles solución. 
A los turolenses se nos avecina una etapa difícil. Los recortes y las políticas de austeridad, por un lado; la despoblación, la falta de infraestructuras y la escasez de tejido industrial por otro, unido al nulo peso político de nuestros representantes y en general Aragón en la política española, tenemos que añadir ahora la pérdida de representantes e interlocutores capaces de asumir las reivindicaciones, trasladarlas al congreso y pelear por conseguir alguna que otra mejora para nuestros pueblos. De los dos diputados del PP poco podemos esperar de ellos visto lo que han hecho los últimos cuatro años; supeditados más a su partido que a sus votantes. El diputado del PSOE, fiel defensor de la abstención impuesta por su partido, tendrá los movimientos limitados condicionado por su corresponsabilidad en el gobierno de Rajoy. Cuando Teruel vuelva a ser ignorado, ninguneado, maltratado o sacrificado en beneficio de otros territorios más poblados y con más peso específico, los tres diputados por Teruel, dos del PP y uno del PSOE, tendrán difícil explicar el porqué. 
Creo que en esta próxima legislatura los bajoaragones, los turolenses y los aragoneses en general tendremos que empezar a pensar más en nosotros mismos y buscar unos representantes con menos ataduras y menos condicionantes externos.