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  Tenía dos opciones para escribir. Campaña electoral o fútbol; la campaña me tiene tan desmotivado y tan cansado que no me apetece ni hablar de ella. Así que me paso al fútbol, pero a otro fútbol, el pequeño, el de campos de tierra. Y es que estos días el equipo de mi pueblo, el C.D. Alcorisa, prosigue con su campaña de fútbol base en Senegal. Que cosas tiene la globalización, que cosas que un equipo que ha estado todo el año en regional (ya ascendido como campeón a Preferente) haya tomado este camino.

       Mi amigo Paco Espada es el presidente del Alcorisa; es alguien nervioso, inquieto, un soñador y sobre todo un luchador, de esos que no duermen cuando algo se les mete en la cabeza. Y sé que un buen día un senegalés que juega  en el equipo y que habla del Alcorisa con la misma reverencia con la que lo hacen los hombres de club, le propuso a Paco esta idea.  Se juntaron el hambre con las ganas de comer. Babacar Niang, que así se llama el jugador, le habló a la directiva del proyecto de mandar equipaciones para montar una escuela de fútbol en Sebikotane, un municipio de Dakar, su pueblo.  Y hete aquí que la historia cuajo, caló entre una junta directiva solidaria y decidida y entre los propios jugadores. Aquello fue tomando cuerpo, lo hizo en forma de camisetas con el sponsor local; lo hizo con un primer envío de 120 kg de ropa y balones de fútbol.  Pronto las noticias nos fueron llegando en forma de imágenes de niños senegaleses luciendo sonrisa de oreja a oreja con sus nuevas equipaciones. Y aquel sueño se hace hoy realidad en los más de 70 niños y niñas que conforman los equipos benjamín,  alevín y cadete, además del femenino.  La última entrega de este hermosa historia la cuenta Paco estos días, cuando nos manda las imágenes del equipo cadete uniformado con las 25 equipaciones que les envió el Ayuntamiento de Alcorisa, y con las que participa en la Copa de Senegal bajo el nombre de Club Deportivo Alcorisa. No deja de ser un puntazo.

        En fin, que me apetecía hacer algo de patria en estos días y aparcar a un lado el sopor de esta eterna campaña y la grandilocuencia del Campeonato de Europa. Me apetecía presumir de amigos y aprovechar esta tribuna para felicitar a todos los implicados en esta maravillosa historia del otro fútbol que ha unido a Sebikotane con Alcorisa sin más pretensión que la de hacer felices a unos niños.