La energía ni se crea, ni se destruye, se transforma. En nuestro caso España es un modelo de podredumbre en la gestión de lo energético y de servidumbre a las grandes eléctricas. La realidad es que gobernados por absolutos incompetentes, no es de extrañar que el problema ni se resuelva, ni se mejore, si no que empeora. Traigo este argumento a colación de lo acontecido estos días con el Almacén de Residuos Nucleares que la Junta de Castilla La Mancha no quiere albergar; increíbles son las palabras del peor y más incapaz ministro de energía de la Historia, el tal Soria, que amenaza con una subida de un 30% del recibo de la luz si el almacén no se construye.

            Solo la incapacidad de quienes se empeñan en justificar lo injustificable, dentro del peor gobierno de la historia, pueden justificar que siendo España el país con más horas de sol de Europa, aquí se apueste por acabar con la energía solar, por no primar la eólica, y proseguir con las viejas fórmulas. Sólo así entendemos ese empeño por la obsoleta energía nuclear española. A nadie se le escapa que vivimos el calentamiento global, que padecemos el cambio climático, y en lugar de tratar de revertir la situación con el uso de energías renovables, seguimos en el empeño de alimentarnos de combustibles fósiles.

            Estos días se construye la línea de Alta Tensión que atravesando buena parte de nuestros pueblos desde Mezquita y Andorra, llegará a Morella para llevar electricidad al polo industrial y turístico levantino. Todos nuestros ayuntamientos han aceptado las migajas de Red Eléctrica Española, salvo la honrosa excepción de Cuevas de Almudén; cedemos nuestras tierras, las regalamos a cambio de regalos, y vemos como lo mejor de nuestros pueblos, sirve de autopista al desarrollo de otros. Con esa capacidad de visión y de gestión, no es de extrañar que así nos vaya a todos.