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 El domingo 22, después de meses de preparativos, unas últimas semanas muy intensas, y muchas ganas, se disputó el III TRAIL "LOS ZOQUETES" que organizamos desde el Club Alcorisa Fondistas.

 En esta ocasión dos novedades importantes, el adelanto de la fecha (que tal vez no debamos repetir por aquello del calor que pasamos) y el nuevo recorrido, más duro y más divertido. El trabajo de estos años ha dado sus frutos en los 120 atletas inscritos, lo que supone 30 más que en la pasada edición, y con una tendencia a seguir creciendo.

 Después de madrugar para el montaje, ultimar los detalles, tras la jornada del sábado, teníamos todo listo. Cuatro Avituallamientos, voluntarios locales, protección civil, amigos de "Montes Baturros" con sus bicicletas. El ambiente que se vive en el parque en los minutos previos es una pasada, da gusto sentir ese gusanillo que late en todos los corredores; esos nervios propios de quien va a salir a una carrera, aunque no tengas más intención que la de acabarla. El ir y venir, la música, estiramientos, fotos...

  Y a la hora prevista, con un ligerísimo retraso, el cohete anunciador y el inicio de la carrera. Como siempre a cola de pelotón, tranquilo y a disfrutar de la mañana, que uno no está para muchas alegrías, con un entreno corto, poco continuado, y algo irregular en cuanto a la planificación. Saliendo una o dos veces por semana, y con tantas fiestas de por medio, lo que quiero es disfrutar y acabar. Salimos en un grupeto y allí con Daniel y Ricardo vamos charrando y disfrutando de la mañana. A esas horas la temperatura es un escándalo, y al ir por la riera la cosa aún se disfruta más. Cuando llegamos a la parte dura, la primera de las subidas a los toboganes del cortafuegos del Pinar, voy muy bien, contento y con buenas sensaciones, pero en cuanto concluímos ese tramo comienzo a padecer a mi peor enemigo, el calor. (Aún no me explico que hice yo aquel año de la Desertica Extrema, un sábado a las 4 de la tarde y con 38º para acabar tan bien). Noto como me sube la temperatura corporal, como se calientan mis brazos, mi cabeza...y empiezo a no sentirme tan fuerte como creía. Bajamos un poco el ritmo y sigo con Daniel, pero en la subida de la Torre Montaña le digo que se vaya, que yo voy a subir andando. Me voy mojando con mi bidón y bebiendo, pero se me acaba el agua. Llego al avituallamiento al coronar la cuesta y me bebo dos botellines, me remojo con otros tantos, lleno el bidón, me como la naranja, y noto que sudo como un animal. Sigo para delante sólo y llevo a 3 corredores a tiro, pero no me atrevo ni a acelerar, ni nada, me limito a seguirles, y me pongo a la altura de otro fondista que tampoco tiene su mejor día. 

  Sigo con esa sensación de calor insufrible, y me digo que va quedando menos; ya estamos en el camino de la huerta, y aunque sigo muy acalorado, la sombra me da ánimos. Los últimos 3 kilómetros los había hecho en 18 minutos, no puede ser que me arrastrase cuesta abajo. Fatal. Al entrar por la chopera acelero un poco, que quiero bajar de 1.50, paso a dos corredores y les advierto del fango que espera en el 18. Sigo para delante y ya estoy en el parque, acelero en los últimos metros y allí está mi pequeño Adrián, como en Benasque, para cogerle en brazos y cruzar la meta. Cumplo el objetivo y me tiro al suelo, tenía tanta calor...

  Pese a no dejar de hidratarme en todo el recorrido, y al terminar beber varios botellines de agua, el aquarius, dos o tres cervezas, me peso en casa y había bajado casi 3 kg. El termómetro llegó a los 29º, y eso hizo mella en mucha gente que lo paso mal. Acabe muchísimo mejor en el Aneto, debe ser la alta montaña y la temperatura de Benasque. 

  De cualquier modo es otra carrera más, otro día disfrutando con amigos y con la familia. Da gusto participar de esta gran familia fondista alcorisana, que continúa creciendo. Volveremosa vernos para la Media de Andorra.