De La Comarca

            Hace un año desde aquel aciago día en el que Mariano Rajoy ganó las elecciones con mayoría absoluta. Durante este tiempo hemos padecido la mayor involución desde que vivimos en democracia. Además del drama del desempleo, de los desahucios, de los recortes de todo tipo, nuestra calidad de vida decrece sin freno.

            No hay conversación en la que de fondo no esté la crisis, la padecemos todos. La crisis es el mantra que junto al objetivo de déficit lo ampara todo, y de fondo como si estuviesen forzados a ello, desde el Gobierno han impulsado el desmantelamiento del Estado del Bienestar.

            La sanidad y la educación han sido agredidas sin piedad, recortes en becas, anulación de programas de innovación, supresión de plazas, aumento de ratios, reducción de interinos; y al copago sanitario, sigue la amenaza  (cuando no certeza) de la privatización de la sanidad; los recortes en investigación nos ponen a la cola de Europa; y casi aniquilan la Ley de Dependencia, por poner ejemplos. Ahora llega el afán recaudatorio a la Justicia, privándonos así de un derecho fundamental, mercantilizando la defensa de la ciudadanía, de los trabajadores, conductores, desahuciados, etc…una vuelta de tuerca más.  

            Pero todo este esfuerzo recae siempre sobre los mismos. Los ricos son más ricos, y el resto estamos cada vez peor; los trabajadores han visto como tributan 2 puntos más de su IRPF, pagan un 3% más de IVA, y nuestro ocio se ha encarecido un 14%.  A los trabajadores públicos se les ha privado de su extra, a los pensionistas les toman el pelo. Y toda esta carga tan pesada para qué. Nada redunda en beneficio de la ciudadanía, todo se destina al pago de una deuda que no hemos generado. Rescatar a la banca, hundir al pueblo.

            A un inútil integral se la ha ocurrido que el IVA del Pan sin gluten deje de ser superreducido, y pase al tipo general, ¿Cuánto se puede recaudar con eso? Es el colmo del despropósito, el colofón al año más negro. Váyanse al infierno.