Sé que algunos de vosotros esperáis que escriba más a menudo, y no será por falta de ideas o de ganas, sólo que a veces no dispongo del tiempo necesario, ni de la calma que requería ordenar todas las ideas, impresiones, sentimientos que se me van acumulando estos días, a lo largo de los últimos meses. Cuando tengo necesidad de opinar recurro a la inmediatez de otros medios como Facebook o Twitter. En cualquier caso prometo volver en unos días, pero quiero hacerlo con renovadas ganas.

  Vivo en un tiempo de desánimo, de incertidumbres, vivo/vivimos del temor con el que nos alimentan, de la falta de certezas, y siento que me faltan las ganas y el ánimo para seguir escribiendo desde el pesimismo; y ahora mismo diré que mi confianza se queda en las personas, en lo cercano, en nosotros, que somos los únicos que podemos sacar esto adelante. Me han hecho vivir en el miedo, nos hacen vivir acobardados, pero no vale la pena, no podemos resignarnos, hay que mirar adelante, mirar y pelear contra el modelo, contra esa casta política acomodada y rendida a los mercados, a sus partidos; ya está bien, sólo hay que saber y actuar, no dejarnos conducir como borregos; opinar, gritar, sentir, vivir...

Y entre tanto seguiré disfrutando de esos pequeños placeres como el fondo, y del lujo de vivir en un pueblo, y sobre todo de mis hijos, de mi mujer, la familia, los amigos...