Creo que sin ningún género de dudas nos encontramos ante un punto de no retorno en lo que a nuestra sociedad se refiere. El capitalismo está ganando la partida a la democracia, el capitalismo y su brazo ejecutor al que que se denomina como MERCADOS está doblegando al Estado del Bienestar. El capitalismo salvaje está pisoteando nuestros derechos, está humillando a las izquierdas y está dejándonos sin dignidad.

En alguno de esos cónclaves de especuladores que dirigen al mundo, que nos gobiernan, se felicitan por gobernar sobre Grecia e Italia, sobre Portugal, por haber doblegado la voluntad de sus gentes, pisotear la democracia e imponer a sus propios dirigentes, tecnócratas al servicio de esos mercados. El mundo lo gobierna Goldman & Sachs, y para nuestra desgracia nadie se decide a plantarle cara. Y mucho menos don Mariano Rajoy, tan diligente y servil ante los dictados de los Mercados.

Ya tenemos la reforma laboral que nos acerca a los modelos del amo y señor y el obrero; La Escuela y la Sanidad Pública están en franco peligro, el dónde dije digo digo Diego es la máxima que describe el gobierno de Rajoy, estos meses de ignominia, de dolorosos recortes. Hablan de recortar municipios, de cobrar por el Bachillerato, de eliminar universidades....y lo justifican diciendo que es porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. No al I+D+I no a las becas, no a las ayudas, no al desarrollo...no podemos tolerarlo sin más. 

Ya han desaparecido la gran mayoría de las Cajas de Ahorro, y por tanto sus obras sociales; ahora ya tenemos más bancos. Ahora la amenaza está sobre la escuela rural y la sanidad. ¿Se querrán cargan la atención primaria, la escuelas unitarias? Y todo para que los malnacidos mercados se sigan enriqueciendo a nuestra costa, y que lo hagan sin empacho, al precio que sea. Al precio de humillarnos, de desmontar el Estado del Bienestar, nuestras conquistas. 

Y ante este panorama tan desolador, o hacemos algo o hacemos algo. No podemos quedarnos de brazos cruzados, no podemos consentir que esto siga el mismo camino. Hay que revelarse, hay que actuar, hay que tirar hacia delante y defender nuestras conquistas. No tenemos porqué pagar la avaricia de los poderosos, de los banqueros. No podemos ni debemos aceptar cada uno de los recortes sin más. 

Se lo debemos a nuestros hijos