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LLegó la Semana Santa, y lo hace como el tiempo y la economía, sumida en la tristeza, en la incertidumbre, en la pesadumbre de un cielo plomizo. El desasosiego del día a día cobra vida cada mañana al poner la radio, al desayunar con otro mal presagio, con otra mala noticia.

Me aferro a la tradición en estos días, al palpitar de mi tierra baja, que late en el redoble de los tambores en el sonar de los bombos. Me aferro a lo que siento, a lo que he compartido estos días con quienes quiero, con mi hijo que empieza a sentir la llamada de la Ruta del Tambor y el Bombo...que disfruta con esta tradición que tanto sentimos en casa. 

Dejo la foto de estos días, dejo aquello que me emociona, sólo hay que vernos. Os dejo, estaremos en el Bajo Aragón Tambor, el país del redoble, le pese a quien le pese, y a pesar del tiempo. Mucha mierda hermano.