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Entalto Aragón

Comentarios de actualidad

Después de mi periplo por tierras griegas, retorno a la normalidad. 
Es evidente que como ya hace un tiempo que andamos en precampaña, los nervios están entre algunos sectores a flor de piel. Ya se ha comenzado con la campaña de descrédito hacia el gobierno municipal, e intuyo que será una constante de ahora en adelante. Pero como lo mejor es recurrir a las fuentes, para quien quiera saberlo, haremos alguna precisión.

La pasada semana, concretamente el día 30, se acababan los contratos de una serie de trabajadores del Ayuntamiento, cuya prestación de servicios estaba vinculada a una subvención. Acabada la subvención y por tanto el dinero, no se podían renovar esos contratos. Es la lógica que debe de imperar ante la actual situación. Especialmente porque el Ayuntamiento arrastra una delicada situación económica con una enorme deuda, que aún no alcanzamos a conocer. En otros tiempos, se optaba por dar continuidad a esos contratos, sin saber ni cómo, ni con qué fondos costearlos, pero ahora no podemos hacer eso. Debemos de actuar con responsabilidad. 

Para todos resulta difícil el afrontar esa situación, pero es lo inevitable, aunque no nos guste. Trabajamos para definir una política de personal adecuada, con la oferta en breve de una serie de plazas, que permitan cubrir con garantías los puestos de la brigada municipal, de modo que se optimice su trabajo. Pero lo que no podemos es mantener de forma artificial, a un personal, para el que no existe consignación presupuestaria. Las cosas en esa materia se han hecho con demasiada alegría en otros tiempos, y ya veremos como las cuentas evidenciaran esos errores. Por otro lado, decir que también han comenzado a trabajar 3 personas, vinculadas a otra subvención para la eliminación de barreras arquitectónicas.

También hay quien duda de nuestro compromiso de llevar a cabo la auditoria de las cuentas públicas. No lo duden, aún quedan meses para hacerlo, y los que no lo creen, deben de saber que a día de hoy, sin haber cerrado el año 2009, no podemos acometer ese proceso, que queremos que sea amplio y eficiente. Hubiésemos podido hacer algo, si el bueno de J.A. Burriel hubiese hecho presupuestos, hubiese cerrado ejercicios contables como el de 2006, 2007, 2008. Pero eso eran ensoñaciones, demasiado pedir...


En el Pleno de mañana jueves, habrá un punto para aprobar la cuenta general de 2007 y 2008, ahí es nada. Una más de las que se han tenido que ir haciendo, para que luego digan. Era tanto trabajo para el pobre ex-alcalde...

 

Por último y para que quede claro, desde las fiestas de septiembre, se han arrancado 3 papeleras del parque, se han derribado postes, se han arrancado bancos, se ha destrozado el grifo de la fuente, se han destrozado los baños públicos...y nadie ha visto nada. todo ello en un lugar tan transitado como el Parque. Eso sí, no hay que ser un lince para verlo, el parque sigue estando sucio. Esperamos resolverlo, debemos de hacerlo, pero también deberíamos de ser un poco mas limpios y eso es tarea de todos.

2 comentarios

Jesús -

No se cual será la razón para echar a la calle a empleados del Ayuntamiento que llevaban más de diez años trabajando en él y que, si bien tenían contratos por obra o servicio (cuya finalidad era, no se olvide, realizar obras por administración que, si bien generan alguna que otra preocupación y trabajo a los responsables municipales, dan empleo a personas del pueblo y hacen que la obra sea más económica y que, por tanto, se pueda aprovechar mejor la subvención) han realizado satisfactoriamente los más diversos trabajos municipales, ajenos totalmente a las obras para las que fueron contratados: limpieza de las calles, labores de colaboración en los edificios municipales –matadero, escuelas, polideportivo, etc.-, montaje de escenarios, ayuda en la organización de eventos, y otros muchos que aquí no merece la pena enumerar. Resulta insultante referirse a unas personas que se ganan honradamente su sueldo como que se mantienen “de forma artificial”. No creo que el mantenimiento de estos trabajadores haya sido la causa del desequilibrio de las cuentas municipales, ni comprendo la razón para echar a unos porque se acaban las subvenciones y contratar otros con cargo a nuevas subvenciones, para hacer un trabajo que los anteriores –a quienes, no olvidemos, se ha dejado en la calle en un momento de grave crisis- saben hacer perfectamente.
Me parece que el Estatuto de los Trabajadores lo tienen algo olvidado los que, otrora, se presentaban como sus defensores.
El comentario del “Negro” también merece una explicación: sepa Vd. que toda sociedad precisa una administración, y que esta debe ser servida por funcionarios, que han de acceder a su puesto precisamente por una oposición en la que acrediten sus méritos y capacidad, que es lo que dice la Constitución. Otra cosa es que los partidos y muchos políticos hayan hecho de la administración su oficina de colocación de militantes, simpatizantes y amigos, a quienes colocan por estos “méritos”, que también sirven para adjudicar contratos y otras gabelas a estas personas próximas; o también que se creen entidades financiadas con dinero público totalmente opacas y cuya eficacia deja mucho que desear. Por ello, a la hora de atacar, ha de separar el grano de la paja, y dejar a los funcionarios que hagan su trabajo que, por cierto, parece desconocer bastante.

Negro -

No hacía falta que dieses tantas explicaciones. El hecho de que, con toda la razón y la lógica del mundo (a pesar de no ser un plato de buen agrado), hayáis tenido que rescindir el contrato de algunos asalariados del Ayuntamiento, es un arma arrojadiza que van a utilizar los del PP (la única oposición) para sacar rentabilidad electoral. Sinceramente estoy totalmente de acuerdo con la decisión que habéis tomado; es más, si la pública funcionara como muchas empresas privadas, otro gallo nos cantaría, que hay mucho funcionario hacedor de sudokus que se gana muy fácilmente su jornalico, sin agobios de cumplimiento de objetivos, de rentabilidad, de créditos bancarios, etc... y con las espaldas muy bien cubiertas por una oposición.