Lo de La Comarca del viernes pasado

El domingo pasado junto a más de 500 personas, hombres y mujeres de diversa procedencia, participé en la  10 K, que el club Tragamillas organiza en Alcañiz. Aquello fue una verdadera fiesta del atletismo, del deporte de calle, y una iniciativa que debe ser tenida en cuenta. La organización merece todas las felicitaciones posibles, a la vista de cómo transcurrió la jornada, y del ambiente reinante. Se puede decir que resultó impecable, y del mismo modo asegurar que la cosa irá a más.

Como se dice en estos casos lo importante es participar y no es un tópico. Se trata, de que poco a poco se consoliden este tipo de pruebas en nuestro calendario, y es que la iniciativa de los clubes va creando afición y va dando solera a esta tierra. Es bueno que entre tanta champions, tanta fórmula 1 y tanta “estrellita” como anda suelta, a la gente le de por calzarse unas zapatillas y salir a correr, sin más. No es por nada, pero me identifico más con pruebas como esta, que con todo lo que representa la Ciudad del Motor. Es cuestión de gustos y de bolsillos.

La 10k no fue lo único, porque el fin de semana pasado, la tierra baja dio para un derbi de la máxima en la Liga Nacional de Fútbol sala, entre el Andorra y Alcorisa (ojala se salven ambos), una prueba para discapacitados organizada por FADDI, la liga de tenis, la BTT de Andorra Sierra de Arcos, el maratón de baloncesto solidario…y podríamos seguir detallando un calendario de lujo y de lo más variado. Deporte de sufridores, de los que pelean por un patrocinador, sorteando trabas oficiales y zancadillas burocráticas.

Con tanta WII y tantas gaitas, uno se alegra de que triunfe el deporte de verdad y volvamos a la calle y al pabellón. Vivimos rodeados de naturaleza, tenemos instalaciones y un paisaje de privilegio, aprovechemos la ocasión.

Que cunda pues el ejemplo entre la clase política, y que no se escatimen esfuerzos a la hora de potenciar y educar en la práctica de todo tipo de deportes. Sería un lástima dilapidar tanto talento y tanta afición por cuatro perras y el dichoso papeleo, cuando al deportista le basta con poco más que unas zapatillas.