Esta ha sido un fin de semana intenso, como lo será el siguiente, ahora que andamos cerrando el III Coloquio sobre "Mases y Masoveros" que tendrá lugar en Puertomingalvo. 

Pero este fue el "fin de semana". Ayer fue el gran día, porque después de tiempo esperando y entrenando, disputé mi primera media maratón. Junto a mis amigos Daniel Millera y Armando Pérez, nos desplazamos a primera hora de la mañana hasta Andorra, en uno de esos días que amanecen grises, pero en los que el sol acaba por despuntar. Tras un calentamiento intenso y algo de nervios, los consejos de última hora del veterano Daniel, y los de un buen puñado de alcorisanos que se acercaron allí, a las 10.00 dio comienzo la prueba. Tengo que decir que la organización es una pasada, es impresionante lo bien que lo cuidan todo, y desde aquí mi más sincera enhorabuena a la gente del Club "Zancadas".

Cuando se dió el pistoletazo de salida, fue impresionante ver el ritmo de la cabeza. Nosotros nos quedamos junto a la "liebre" que marcaba un tiempo de 1.55, y desde esa postura tan cómoda, empezamos a correr por las calles de Andorra. Cuando llegamos al km. 6 mis pulsaciones estaban demasiado altas, así que decidí bajar un poco el ritmo, al fin y al cabo lo que deseaba con toda mi alma era acabar. Daniel y Armando marcharon delante, unos metros que poco a poco fueron creciendo. Yo asumí que los 15 km. restantes los tendría que hacer solo, a mi ritmo, y así poco a poco empecé a pasar los kilómetros, uno tras otro, recibiendo en todo momento el apoyo del público, su aliento que animaba a seguir. A partir del kilómetro 12 la cosa se endureció bastante, y eso que el recorrido ya es de por si muy duro, como comentan los veteranos en estas lides. El callejeo por el poblado, con una cuesta tras otra, sin solución de continuidad todas ellas, me castigó bastante. Ya entonces llevaba un tiempo adelantando a otros corredores, y sentía la meta más cerca. Los tres últimos kilómetros se me hicieron eternos, mantenía el ritmo y seguía cumpliendo con los 5.50 cada mil metros. Al final llegué a la pista de atletismo, y aún me restó una vuelta, Natalia estaba en la grada para animarme, lo mismo que Daniel y Armando, y ahí ya sentía que lo había conseguido, que había terminado. Finalmente detuve el crono en 1.58.48. Mis dos objetivos eran acabar la media, y si podía, hacerlo por debajo de las dos horas, y los cumplí.

En la meta me abracé a mis compañeros de fatiga, a algunos amigos y amigas de Andorra, a otros atletas alcorisanos. Ese momento de estirar, cuándo sabes que ha valido la pena, no consigo expresarlo con palabras. Durante todo el día me invadió una sensación de profundo bienestar, unas ganas inmensas de gritar lo contento que estaba por haberlo logrado. 

Pensaba en el mes de mayo, cuando por causa del mal tiempo decidí dejar la bici de montaña y salir a trotar un poco. Con el tiempo la cosa fue creciendo, Daniel y Armando me hablaron de la media, y sin creérmelo me decía a mi mismo que podía correrla. Cuando empecé a hacer kilómetros y sentirme tan bien, me convencí de que podía. Y en todo ello, además de mis compañeros, otros amigos me hicieron creer que era posible. Por encima de todo ahí ha estado Natalia, que no ha dejado de animarme en todo momento, que siempre ha creído en mis posibilidades, y es a ella a quien dedico este  logro.

Tal vez haya quien piense que no es para tanto, me es indiferente, para mí ha sido un verdadero lujo. Me quedo con un detalle de lo más emocionante, un atleta como la copa de un pino, que con 79 años, acabó la prueba. Una de esas personas que no puedes sino admirar. Impresionante lo de aquel señor, y sobre todo la ovación y la emoción que se llevó de todos los presentes, aquel momento resume la grandeza del deporte. Ni más, ni menos.

Ahora a por la siguiente, el 30 de noviembre la cita será en Tarragona.